domingo, 15 de septiembre de 2013

Esquemas mentales compartidos


Lo que a priori parecía fácil: describir de forma concisa la situación “cenar en casa de unos conocidos”… participantes, lugar, objetos, qué pasa antes, qué pasa después y secuencia de acciones, no me ha resultado tan obvio. Y eso, teniendo en cuenta que comparto esquemas mentales con mis compañeras de grupo.

Mi primer intento ha sido detallista en exceso y por tanto no aplicable a un cambio de escenario. No recoge del todo los aspectos que servirían a otros miembros de la comunidad para actuar cada vez que se da una situación semejante. La propuesta de mi compañera me ha convencido bastante más. He aprendido que la elaboración de un esquema mental compartido debe encontrar equilibrio entre el detalle (sobre todo en la situación) y la generalización.

 

Temas que han surgido a debate: ¿es relevante señalar que algún participante es extranjero si éste es conocedor del esquema mental? Quizá no, si no interfiere en la interpretación de los mensajes. En el ejercicio, no parece haber problemas de interpretación, así que tal vez esa especificación sea prescindible.

[Carla] ¿Pero sería lo mismo si se hubiera producido alguna situación - relacionada con la comida, con las conversaciones que tienen lugar durante la cena, etc. - conflictiva y que tal vez tuviese que ver tanto con el hecho de que la cena tiene lugar en la casa de unos españoles, o con el hecho de que parte de los invitados son extranjeros?

 

En cuanto a los usos y costumbres, ¿es relevante destacar en el esquema “enseñar la casa a la visita”? no siempre es así, parece más bien algo a elegir según la persona, culturalmente optativo por así decirlo.  

Con la información que teníamos, no creo que se hayan producido malentendidos. Todos los participantes siguen el guión a la perfección. Lo que no sabemos es si frases como “Aquí tenéis vuestra casa” como despedida, puede ser tomada al pie de la letra por los visitantes. Necesitaríamos el capítulo dos de la historia.

Me gustaría destacar para no olvidarlo la cita de M. Victoria Escandell en  Aportaciones de la Pragmática. “A efectos cognitivos, lo que cuenta no son los individuos, las relaciones o las intenciones como tales, sino las representaciones que nos hemos formado sobre ellos.” “Nuestro comportamiento está condicionado no por la realidad tal como es, sino por la manera (correcta o no) en que la percibimos” Aunque estamos programados para producir representaciones lo más ajustadas a la realidad, esto no evita que haya confusiones.

La representación que hacemos del entorno (que viene dada por aspectos socioculturales y personales) es decisiva para la comunicación.

Parece lógico que el objetivo del profesor de lengua sea enseñar al alumno a adaptar el comportamiento lingüístico propio a los mismos parámetros que tienen los nativos. Cuanto más cercanas están las culturas, más fácil es.

Y una última nota, “si lo que comunicamos parece ir más allá de lo que decimos literalmente es porque en la interpretación no intervienen sólo procesos de descodificación, sino también de inferencias” Los contenidos que inferimos se llaman implicaturas (término que no conocía, y que supongo viene de “… lo que implica que…”). A veces esas implicaturas, se deducen del tono. Se me ocurre que una frase como ¿una tila? puede interpretarse como ofrecimiento de ayuda o reproche, según el tono que usemos.

Lenguaje y pensamiento caminan de la mano


¿El lenguaje es fuente de inspiración de nuestro pensamiento? ¿o es el creador de nuestro pensamiento? Interesante cuestión. Lo que sí parece cierto es que caminan de la mano. El lenguaje es tan poderoso que es capaz de modelar nuestra manera de enfocar un problema. Parece que cuando plateamos un deseo en la lengua española,…querría… escogemos el subjuntivo. Sin embargo, desde la cultura francófona, utilizan el futuro. ¿Acaso esta elección no vincula el lenguaje a nuestra idiosincrasia como pueblos con historia y cultura diferentes?

Hilando fino, parece que la manera como usamos el lenguaje (heredado de padres y abuelos, marcado por la historia y el clima) crea sutilmente esquemas mentales, creencias (a veces) limitadoras y, poco a poco, construye nuestra actitud ante la vida. De ahí que estos esquemas mentales, útiles para comunicarnos con efectividad, sean a menudo, nuestro peor enemigo. Como nos comunicamos nos hace parecer nerviosos, enfadados, tercos, engreídos, intimidados, cuando no suele ser así.  Expresión verbal/no verbal y mente van estrechamente de la mano. Es interesante sacar a la consciencia nuestros vicios lingüísticos para ponerlos en cuestión.

Reflexión inducida por el texto de Masako  Ishibashi-Cultura de palabras, cultura de silencios

Los ingredientes de un buen plato de comunicación

Los antiguos esquemas que pretendían dibujar en una foto fija el proceso de comunicación, se han complicado desde que Jakobson sentara las bases en 1960. Poco a poco, esquematizar en qué consiste COMUNICAR, se ha vuelto más rico y más complejo. Se comunica con palabras, en algunas culturas demasiadas,  y... se comunica con silencios; se comunica con intención de manipular, estimular, emocionar, agredir, discrepar, o se comunica sin ninguna intención; se comunica compartiendo esquemas mentales que nos facilitan la transmisión,  o sin compartirlos, lo que nos hace reír, o sufrir o enfadarnos llevados por los malentendidos.

Pareciera que comunicar es como preparar un buen menú. Para ganarte el disfrute de los comensales, se hace necesario, voluntad de conocer las representaciones mentales de los participantes, respeto por los esquemas mentales compartidos dentro de nuestra comunidad, una pizca de conocimiento del código y saber escuchar. Las inferencias, serían como la sal, mal usadas pueden arruinar el guiso.Un exceso, falta de interpretación, formulación de juicios o presunción de intenciones, hará que nuestros comensales no quieran repetir. La capacidad humana de inferencia es tan útil como peligrosa, puede ser tremendamente práctica o dificultar no solo nuestra comunicación, sino nuestras relaciones e integración social.

"En una comunicación lingüística interviene mucha información que no se comunica con palabras y que hay que construir a partir de los indicios que proporciona el contexto y nuestro conocimiento del mundo". (Masako  Ishibashi-Cultura de palabras, cultura de silencios) Aviso para los navegantes que se adentran en el mundo de la enseñanza de lenguas extranjeras. Ayudar a los alumnos a conocer los esquemas mentales de la comunidad en la que se integrarán, es enseñarles a comunicarse con corrección y una forma de infundirles seguridad.


jueves, 12 de septiembre de 2013

Lenguaje y comunicación como herramienta de crecimiento

Abro un espacio en este blog para compartir mis inquietudes, enriquecerme con vuestras aportaciones y acomodar mis dudas.
Mi pasión, conversar. Mi habilidad, la comunicación. Mi motivación, acompañar en su crecimiento personal y profesional a todos aquellos que se acerquen o quieran mejorar con la lengua española. Mi aspiración, llegar a ser una buena profesional de la enseñanza del español y aprender con ello de mis alumnos.
Empiezo aquí un nuevo camino. ¡Bienvenidos a todos!